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Expansión
de la acuicultura de camarón marino
Desde 1982 la industria
camaronera empezó a instalarse en
el estuario de la bahía de Cispatá
; ecosistema que alberga uno de los manglares
más exuberantes del Caribe colombiano.
En la actualidad cuatro (4) empresas camaroneras
se encuentran plenamente establecidas en
este lugar, abarcando una extensión
aproximada de 700 hectáreas. En la
margen izquierda del río Sinú,
en el estuario de la desembocadura del Caño
de la Balsa, se encuentra ubicada otra granja
camaronera desde 1996, con una extensión
aproximada de 300 hectáreas. En total
se encuentran ya establecidas 1.000 hectáreas
de cultivos de camarón marino, distribuidas
en cinco (5) empresas. Esta área
corresponde al 49% de la establecida en
el Caribe colombiano y al 28,2% del total
nacional.
Según el Ministerio
del Medio Ambiente, en su documento “POLITICA
NACIONAL AMBIENTAL PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE
DE LOS ESPACIOS OCEÁNICOS Y LAS ZONAS
COSTERAS E INSULARES DE COLOMBIA” (pag.
9) publicado en el año 2000, existen
alrededor de 67.000 ha. para desarrollar
este tipo de cultivos - 50.000 ha. en la
costa Atlántica y 17.000 ha. en la
costa Pacífica.
Sin lugar a dudas gran
parte (8.000 hectáreas aproximadamente)
de las áreas identificadas en la
costa Caribe como potenciales para el establecimiento
de la camaronicultura, se encuentran ubicadas
en la cuenca baja del río Sinú.
Lo absurdo de este hecho es que las áreas
identificadas como potenciales son la mismas
utilizadas por cientos de familias (2.500
aproximadamente) campesinas dedicadas a
la agricultura de subsistencia y la pesca
artesanal, pero que a la vez son las mismas
áreas que se están salinizando
como consecuencia directa de la central
hidroeléctrica URRA I.
Es evidente entonces que
la expansión de la industria camaronera
en la zona Delta del río Sinú
no solo es una política de estado,
sino un objetivo de la empresa privada.
Las consecuencias derivadas de esta expansión
serán sumamente desastrosas, puesto
que no solo generará el desalojo
masivo de las comunidades locales, sino
que desestabilizará completamente
los ecosistemas de la zona costera asociada
a la cuenca hidrográfica del río
Sinú; de cuyos bienes y servicios
derivan su sustento miles de familias. |