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Como consecuencia directa de
la puesta en funcionamiento de la central
hidroeléctrica URRA I, cerca de 300
mil hectáreas de humedales anexos
al río Sinú desaparecerán
ya sea por falta de un flujo adecuado de
agua desde el río o por labores de
desecación directa realizadas por
terratenientes y obras de drenaje emprendidas
por entidades estatales.
De acuerdo a las proyecciones
sectoriales descritas en el documento oficial
del PMDICHRS se construirán un total
de 15 distritos de riego a lo largo y ancho
de la cuenca hidrográfica del río
Sinú y se realizarán obras
hidráulicas para propiciar el drenaje
de las áreas adyacentes a las áreas
irrigadas. En la actualidad cursa ante la
CAR (Corporación Autónoma
Regional) de Córdoba, CVS, la Licencia
Ambiental de un distrito de riego de 18.000
hectáreas en la margen izquierda
del río Sinú entre los municipios
de Cereté, San Pelayo y Lorica, lo
que indica la celeridad que tiene tanto
el estado como el sector privado en adelantar
este tipo de megaproyectos.
Los distritos de riego
se establecerán exactamente en las
áreas actualmente ocupadas por humedales
palustres y fluviales asociados a la cuenca
del río Sinú. Propiciando
la desaparición de estos megadiversos
ecosistemas de cuyos bienes y servicios
sobreviven miles de familias campesinas.
Los beneficiarios directos o indirectos
de los distritos de las áreas irrigadas
y drenadas serán en gran mayoría
grandes terratenientes de la región
e inversionistas externos quienes controlarán
los medios de producción.
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